
En Magma entendemos la moda como una conversación constante entre lo que sucede en el mundo y lo que llega a nuestra colección. Por eso, dos veces al año realizamos una capacitación interna en tendencias donde reunimos a nuestros equipos para analizar la temporada en profundidad.
Para construir esa mirada no nos basamos únicamente en lo que tenemos en tienda. Observamos pasarelas internacionales, street style, editoriales de moda y movimientos culturales que están marcando el pulso estético global. Cruzamos esa información con nuestra curaduría y la adaptamos al Universo Magma.
Estas instancias nos permiten contextualizar siluetas, materiales y proporciones. Entender...porque no se trata solo de vender un producto, sino de comprenderlo.
Este artículo reúne parte de esa conversación interna, enfocada exclusivamente en las tendencias de zapatos que definen nuestra colección Invierno 26. Una lectura clara de lo que estamos viendo ahora y cómo llevarlo a tu propio estilo.
La tendencia de calzado con efecto desgastado se consolida como un guiño nostálgico y con carácter para este otoño/invierno. Inspirada en la estética worn out, propone piezas que parecen tener historia: desde mocasines hasta botas o tacones, todos adoptan acabados vividos que aportan un giro más auténtico y descontracturado a cualquier look.
Vinculada al street style, esta tendencia introduce una actitud más libre y personal. Arrugas, marcas y texturas mate suman profundidad y refuerzan la idea de una moda menos perfecta y más expresiva, donde cada elección habla de estilo propio.

Los mocasines son un imprescindible de la temporada: versátiles, atemporales y capaces de adaptarse a distintos estilos y momentos. En tonos clásicos como negro o marrón chocolate, y en materiales como ante o nubuck, aportan textura y calidez incluso a los looks más simples de invierno.
Este año, el foco está en versiones más depuradas como los slim loafers: siluetas estilizadas, de suela fina y líneas limpias que reinterpretan el clásico con una mirada más minimalista. Un equilibrio entre sencillez y sofisticación que eleva cualquier conjunto de forma sutil.



Las botas se afirman como protagonistas del invierno, con una mirada puesta en volúmenes XL y siluetas más relajadas. Desde modelos over the knee hasta versiones slouchy de caña arrugada, aportan un efecto estilizado con una impronta más descontracturada, capaz de transformar cualquier look.
La temporada abre el juego a múltiples interpretaciones: desde líneas ecuestres y depuradas hasta botas biker con suelas robustas y detalles metálicos. Una diversidad que invita a explorar proporciones y texturas, adaptándose con naturalidad a distintos estilos y formas de vestir.



Las botas vaqueras vuelven a escena como un clásico que siempre encuentra nuevas formas de decir presente. De punta afilada y espíritu western, aportan carácter y un giro inesperado a cualquier look, elevándolo con naturalidad.
Su versatilidad las hace convivir con múltiples estilos: desde vestidos lenceros hasta denim o sastrería, sumando un aire romántico y algo aventurero. Más que un básico, funcionan como un gesto de estilo con identidad, que conecta con referencias históricas y se reinterpreta en clave actual.



Las zapatillas planas se posicionan como un esencial del invierno: cómodas, versátiles y con una estética más depurada que se adapta tanto a looks de oficina como a planes más relajados. Frente a las chunky, esta silueta de perfil bajo se presenta como una alternativa natural a las bailarinas, equilibrando practicidad y estilo.
El detalle clave de la temporada es el doble cordón, un recurso que reinterpreta un clásico con un gesto simple pero distintivo. Combinaciones de color, textura o incluso acabados más audaces suman personalidad y permiten llevar este básico hacia un terreno más expresivo, elevando conjuntos cotidianos con mínima intervención.










